Una premisa,la libertad

miércoles, 27 de febrero de 2008

Rosados, frescos y sugerentes.

Hay vinos que a lo largo del tiempo no han tenido una buena aceptación por parte del público. Esto se debe en parte, a que hasta hace quince años aproximadamente los vinos argentinos en general y los rosados en particular eran de baja calidad, salvo excepciones. Y la percepción del consumidor hacia los rosados era la de algo híbrido, indefinido y complicado a la hora de maridarlos.
Afortunadamente todo ha cambiado, hoy los rosados son un furor en Europa, se los ha revalorizado y su consumo ha aumentado de manera significativa.
Y como un reflejo, quizás, de aquélla realidad, en Argentina las bodegas están ofreciendo rosados de muy buena calidad de elaboración y variedades de cepajes.
El color rosado se debe al proceso de elaboración. Ya que se utilizan uvas tintas como malbec, syrah o merlot preferentemente, pero la diferencia radica en la corta fermentación del mosto con los hollejos, siendo éstos últimos los que aportan al vino el color, la carga tánica y parte de su estructura. Pasado breve período de maceración que oscila entre las dos y diez horas, se desecha los hollejos y continúa el proceso de fermentación.
El resultado de este proceso es un vino muy interesante, ya que no tiene la personalidad de un tinto pero tampoco la ligereza de un blanco. Además es muy versátil, ya que es agradable tomarlo como aperitivo por las tardes de verano, como para acompañar comidas no muy cargadas en donde un tinto cobraría demasiado protagonismo en detrimento del plato. Son frutados y delicados lo que los hace muy amigables.
Estos vinos no son para guarda. Se deben tomar jóvenes, para disfrutarlos en plenitud. Se deben servir en el orden de los 7 a 11 grados y tratar en lo posible de no enfriarlos demasiado, porque tanto frío los paraliza.
Como dije anteriormente, el rosado es una variedad muy versátil a la hora de maridar ,en general y para no extenderme demasiado en ejemplos, podría decir que combina con los platos que habitualmente se los acompaña con blanco, y con platos que podrían maridar bien con tintos jóvenes, como pastas con salsas livianas, carnes asadas,,pizzas, ensaladas gourmet.
Y como otra característica destacable, que no es menor, es la de gozar de una elegancia por esas tonalidades y reflejos tan particulares, que lo hacen muy distinguido.